Tim MiRaquel, el arte desde la mirada femenina.

Entrevista a Tim MiRaquel. Artista visual.

Sheila Rodas.

Tim MiRaquel, oriunda de Asunción, vivió toda su vida en su amada ciudad de Aregua, es docente universitaria en Filosofía del Arte en la carrera de Artes Visuales y en la licenciatura de danza en la Universidad Nacional de Asuncion. Miembro del colectivo de artistas Taller Moreno, del colectivo artivista Chakelarre, Las chicas del fuego, del colectivo de acción anarquista Ñemity y es una de las fundadoras de AVISPA (Artista Visuales del Paraguay Asociados)

Ha sido distinguida con dos menciones de honor en el premio Henri Matisse para el Arte Contemporáneo en los años 2018 y 2019, y con el segundo lugar en el 2021, en el 2019 finalista del concurso Iberoamericano de fotografía y mención de honor del premio ASGAPA para Escritura Crítica en el 2021. Recientemente tuvo su primera exposición individual en la ciudad de Asunción, Paraguay.

¿Cómo y cuándo surge tu interés por el arte?

Yo crecí con un padre poeta, entonces mi interés por una cuestión sensible más que por el arte ya estaba ahí desde siempre, yo no recuerdo un momento de mi vida donde mi padre no haya escrito o no haya recitado. Eso también traía detrás a todos mis tíos y tías músicos, etc. Entonces como que siempre estuve muy inmersa en una cuestión sensible, en una construcción sensible por así decirlo. 

Ya después vino la música a mi vida, tocaba el violín, tuve muchos años de formación clásica. Eventualmente, llega el momento de la universidad, termino el cole y yo tenía que decidir alguna cosa. Yo no recuerdo si la carrera de música ya había sido fundada en ese tiempo, supongo que sí, no me acuerdo, pero yo tenía una fascinación muy grande por las artes visuales, de hecho, empecé a hacer fotografía cuando tenía como 15 años, entonces decidí dejar la música por las artes visuales. Mi padre siempre dice que el arte visual es el gran amor de mi vida, pero la música es mi amante ja, ja, ja. Por eso, no puedo decir cuando exactamente surge un interés por el arte o por un arte en específico, pero por la construcción sensible del hacer humano fue desde siempre.

¿Tenes algún referente artístico?

Sí… cuando pienso en las maneras de construir mi obra, bueno en realidad yo no pienso mucho, hago nomás, pero últimamente estuve trabajando en una serie, digamos que es fotográfica porque estaba la foto sin la intervención de mi mano, la costura, la sangre, el fuego, como es usual en mi verdad… Entonces he pensado mucho en referentes justamente, en gente que ha guiado mi mirada a lo largo de mi construcción histórica, por así decirlo y tengo algunos nombres, primero, la obra de Nan Goldin, su obra fotográfica ha marcado incluso mi adolescencia, creo yo. Cuando vi por primera vez sus fotografías algo iluminó para siempre mi mirada, sobre todo esa crudeza con la que ella fotografiaba, muy diferente y muy ajena a las miradas masculinas de esa época principalmente, eso me parece sumamente importante. Después los autorretratos de Francesca Woodman, ella, que se suicida tan joven, apenas tenía 22 años, creo, cuando decidió morir, sin embargo, dejó un archivo fotográfico muy interesante, que me parece que está lleno de luz. También me importa mucho la obra de Ana Mendieta, si bien no es fotógrafa, es más performática, aquellas siluetas, aquellos cuerpos, esa manera que tenía de explorar su propio cuerpo, su propia figura, su propia identidad, me parecen sumamente válidos, pienso un poco también en la fotografía de Diane Arbus que fotografiaba a los freaks, me parece maravillosa ella, ehm… estoy pensando en quienes más, pero definitivamente esos cuatro nombres han marcado mi rumbo. Ya después hay otras construcciones que yo pienso que atraviesan mi obra y práctica artística como Evaristo Paramos, el vocalista de La Polla Records, no hay un día en que la obra de ese hombre no atraviese de alguna manera mi pensamiento. Después, que sé yo, esos son los nombres que me vienen ahora a la cabeza.

¿Tu desarrollo como artista trascendió el ámbito local?

Sí, sí sí. Mi primera exposición internacional fue en Madrid, ni siquiera fue acá cerquita. Fue en Madrid, una obra fotográfica fue seleccionada en un concurso organizado por la Organización Internacional de la Juventud, para Latinoamérica, la OIJ. La exposición se llamó Miradas Jóvenes sobre Latinoamérica, entonces era un montón de gente, de artistas jóvenes que observaban América, desde Iberoamérica. Nuestras miradas, para nosotros, era muy interesante el proyecto. Después expuse en Buenos Aires, en Santiago de Chile, expuse en Colombia, en México también, virtualmente en ese momento, en una plataforma mexicana y en Bolivia. En Bolivia fue gracias a la gestión de Joaquín Sánchez, la primera vez en el Festival Parkour, honraba la diversidad de los cuerpos y la segunda es ahora, en La Paz, un registro de retratos y performance.

¿Cómo describirías tu proceso de creación?

Yo creo que toda práctica artística, si bien es individual, hay cuestiones colectivas y comunitarias que la atraviesan. Hay algo que yo siempre afirmo, que es que el arte femenino, en su construcción occidental, al menos, tiene algo del que el masculino carece, que es esa cuestión de la colectividad. Lo que en mi obra se desborda tiene que ver con una experiencia, que si bien es personal e íntima, otras mujeres lo vivieron y otras lo vivirán, me parece algo muy inevitable en la obra de mujeres, sobre todo en los sures del planeta ¿verdad?. Entonces, primero pienso un poco en aquello que me toca, que me perturba y me enfurece, no se si me enfurece pero me  perturba mucho cuando algunos usan discursos que no les corresponden, dolores que no han atravesado, situaciones que en realidad no les conmueven. Entonces yo me limito únicamente a hablar de mi experiencia particular, entonces abordo un poco la soledad, el dolor, el abandono, esas cosas, esos sentimientos y esas emociones que de repente nosotras mujeres los entendemos más, yo creo que de ahí parto, ya después, el resto, el tema de usar mi sangre o usar costuras como un acto casi de remendar y de reparar algo, usar el fuego como una manera de destruir pero a la vez sanar, cicatrizar, esas cosas creo que ya son fortuitas como casi vienen porque siento que tiene que ser así, un poco al azar también.

¿Qué sería lo que exploras a través del arte?

A ver, siempre pienso en cómo la gente le da al arte demasiado poder. El arte hace esto, el arte hace lo otro y en realidad no, si bien el arte es un planteamiento político muy importante y también es el registro histórico de cuestiones que son reales y que son… ¿cómo decirlas? Que están muy presentes, si bien el arte es todo eso, el arte lo que hace es ver, rever, revisar y hablar o evidenciar cuestiones existentes, sobre todo las íntimas y personales como mencioné antes. Lo que yo exploro en mi obra es mi propio dolor, mis propias experiencias, un poco lo que tiene que ver conmigo viviendo 16 años con mi cuerpo autoinmune, con la química extraña de mi cuerpo, con todos los amantes que tuve, con esas experiencias sexo afectivas que de repente no fueron fructíferas. Las heridas que han dejado ellos en mí, la manera en la que he sido sexualizada, en la que he sido violentada, humillada y un poco también insultada en cuanto a mi construcción femenina, mi cuerpo, mi forma, incluso mi manera de hacer arte, verdad, un poco exploro con mucha irreverencia cuestiones machistas que atraviesan nuestras prácticas artísticas, por ejemplo, el tema de que yo me haga un corte en el pecho y sangre, es visto casi como algo vulgar, sin embargo, que otro artista use semen, no ¿Cuáles fluidos son aptos y cuáles no? Es como que exploro mucho nuestra mirada femenina y nuestros cuerpos y nuestras experiencias y creo que el arte me ha ayudado a… no sé si a descubrir, porque eso ya estaba pero, en todo caso, a leer de otra manera todo eso.

Tuviste una exposición individual hace poco… ¿Podrías contarnos sobre ella?

Sí, sí, sí, tuve una expo individual, la primera exposición individual de mi carrera. Estuvo curada por Juan Florenciañez y presenté como un compilado de obras que ya he trabajado y un par de piezas nuevas. Estuvo muy interesante la verdad. Estuvo poquito tiempo porque la Alianza Francesa, que es la que me cedió el espacio, tenía como una semana muy ajustada, ya venían los premios que la embajada da. Fue corto, pero fue una experiencia provechosa.

¿Se viene otra exposición a futuro?

Y no sé, esa está difícil. Es como más difícil ensamblar una individual, pero se vienen más proyectos, el más importante para mí, en este momento, que estoy gestionando, tiene que ver con miradas femeninas en la fotografía, no de la fotografía como tal, de nuevo, pura prístina, pero sí la fotografía como objeto y herramienta para o mejor dicho como insumo, mejor dicho, insumo para prácticas artísticas. Esta gestión viene de la mano del Ojo Salvaje, cuyo festival por sus 15 años será en el 2023 y para ese momento ya estoy armando un pequeño borrador teórico al menos y eso, me parece muy importante que la organización de fotógrafos del Paraguay abra sus puertas a otro tipo de prácticas fotográficas, que no sea solo la documental, verdad. Esto viene de la mano de Jorge Saenz, principalmente y de la directora Leonor de Blas, que me han dado la libertad creativa para llevar a cabo este proyecto y me encanta.

La pueden encontrar como @tim_miraquel en Instagram.

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