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Festival Nortex 2025: Monterrey bailó bajo la lluvia con lo mejor de la música norteña y tejana

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Domingo 24 de Agosto del 2025, Monterrey, Nuevo León, México.

📸Pato Madrigal

✍🏻Melissa Luna

Monterrey volvió a demostrar que la fiesta norteña no se detiene por nada. Este pasado sábado 23 de agosto, la Expo Guadalupe fue sede del Nortex Festival 2025, un encuentro que reunió a más de 21 mil asistentes entre botas, sombreros, cerveza y pura música norteña y tejana que marcó generaciones.

Desde que se abrieron las puertas, el ambiente era de pura nostalgia noventera y al mismo tiempo de frescura con las nuevas propuestas del género. Aunque la lluvia sorprendió en varios momentos de la jornada, nadie abandonó el baile: al contrario, el agua le puso un toque épico a la noche, con miles de personas cantando a todo pulmón bajo el aguacero.

El Rodeo: un viaje a los clásicos

El escenario Rodeo estuvo cargado de historia. Los Mamalones fueron de los primeros en prender el ambiente, preparando el terreno para el desfile de agrupaciones que recordaron los grandes años de la música tejana y grupera. La Sombra, una de las bandas pioneras en darle frescura al género en los noventa, hizo brincar a los más nostálgicos.

Los aplausos se encendieron aún más con el regreso de Los Fantasmas del Caribe, quienes además de repasar sus éxitos anunciaron que pronto habrá música nueva, noticia que desató la euforia de los fans que llevaban años esperando este momento. Más tarde, DobleFilo y Arnulfo Jr. mantuvieron la fiesta encendida, preparando el terreno para otro regreso que se llevó la noche: Elsa García.

La llamada “Reina del Tex-Mex” volvió a los escenarios regiomontanos con una energía renovada. Elsa, quien ya se había presentado en la edición pasada del Nortex, demostró por qué sigue siendo una de las voces femeninas más queridas del norte. Su actuación también puso sobre la mesa una reflexión: de más de veinte actos en el festival, solo dos mujeres pisaron el escenario. Sin duda, la escena norteña aún tiene una deuda pendiente con el talento femenino.

El cierre del Rodeo estuvo a cargo de pesos pesados como Liberación, quienes con su estilo inconfundible hicieron corear a miles de gargantas, y el legendario Grupo Mazz, uno de los nombres más grandes de la música tejana, que convirtió la madrugada en una pista de baile interminable.

El Vaquero: tradición y nuevas generaciones

Mientras tanto, el escenario Vaquero no se quedó atrás. Los Truenos y Fer Villarreal fueron los encargados de arrancar la tarde con energía juvenil, mostrando que la nueva camada de artistas viene fuerte y con ganas de dejar huella. Villarreal, junto con Israel Morales, fueron las caras frescas del festival, probando que el futuro del norteño tiene con qué renovarse.

La noche tomó tintes más tradicionales con Palomo, banda reconocida por sus baladas norteñas que hicieron cantar en pareja a más de uno, y con Juan P. Moreno, que puso a todos a bailar con su estilo dinámico.

Uno de los momentos más esperados llegó con Solido, agrupación texana que ha sabido mezclar lo romántico con lo bailable, logrando una conexión inmediata con el público. Y como era de esperarse, los grandes nombres no podían faltar: Los Traileros del Norte hicieron rugir la Expo con clásicos que no pasan de moda, mientras que Los Palominos trajeron todo el sentimiento tejano que los caracteriza.

La cereza del pastel fue el show de El Poder del Norte, que salió pasada la medianoche y convirtió la lluvia en parte de la fiesta. Con temas que forman parte de la memoria colectiva de los regios, demostraron que siguen siendo uno de los pilares del género.

Una fiesta que va más allá de la música

El Nortex Festival 2025 no fue solo música: fue una celebración de identidad norteña. El público se uniformó con botas, sombreros y camisas vaqueras, confirmando que este festival no es solo un concierto, sino una tradición que une generaciones. Entre cerveza, gritos y pasos de baile, Monterrey se reafirmó como la capital del norteño y tejano.

Con regresos memorables, propuestas frescas y un público incansable que no se dejó vencer ni por la lluvia, el Nortex volvió a dejar claro por qué es uno de los festivales más queridos del norte del país. Más que un evento, fue un encuentro con la memoria, la fiesta y la esperanza de que el género siga vivo y evolucionando.

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