Ozzy Osbourne muere a los 76 años: su último rugido fue en casa
Por Melissa Luna
Martes 22 de Julio del 2025, Monterrey, Nuevo León, México.
El mundo del rock perdió hoy a su Príncipe de las Tinieblas. Ozzy Osbourne, legendario vocalista de Black Sabbath y figura icónica del heavy metal, el diá de hoy martes 22 de julio por la mañana, falleció a los 76 años en Birmingham, Inglaterra, la ciudad que lo vio nacer, crecer y también despedirse.
Su muerte ocurre apenas dos semanas después de “Back to the Beginning”, el majestuoso concierto que reunió a la formación clásica de Sabbath en el estadio de Villa Park. Una noche cargada de simbolismo, donde Ozzy —visiblemente debilitado por el Parkinson y múltiples cirugías— cantó sentado, rodeado de amigos, familia y miles de fanáticos que coreaban su nombre con lágrimas y puños en alto.
La despedida ya había comenzado
El pasado 5 de julio, el metal vivió un hito histórico: Ozzy subió por última vez a un escenario, sabiendo que ya no habría regreso. Acompañado por Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward, y con invitados de lujo como Slash, Rob Halford y James Hetfield, ofreció un show que más que una celebración, fue un adiós planeado.
“Me voy entero, con mi voz aún intacta, y con la conciencia tranquila”, dijo aquella noche, con una sonrisa melancólica que ahora cobra un nuevo significado.
De la locura a la leyenda
Ozzy Osbourne no fue solo un cantante. Fue un sobreviviente, un personaje mediático, un símbolo del exceso y también de la redención. Desde morder la cabeza de un murciélago hasta protagonizar uno de los primeros reality shows familiares (The Osbournes), su carrera fue tan caótica como fascinante.
Vivió con Parkinson desde 2020, enfrentó más de una decena de operaciones y cancelaciones de giras, pero se negó a desaparecer en silencio. En su última entrevista con People, afirmó:
“No quiero que me recuerden como una víctima. Mi legado es haber sobrevivido todo eso y seguir cantando hasta el final.”
¿La última función como premonición?
La muerte de Ozzy no solo cierra un capítulo dorado del metal; también deja abierta una interrogante inevitable:¿Sabía que no habría más después de Villa Park?
Su estado de salud era delicado, sí. Pero el montaje, la magnitud del show y el discurso final hacen pensar en una despedida coreografiada hasta el último detalle.
Incluso algunos fans en redes han comenzado a llamarla “la gira póstuma”, una especie de epílogo en vida con final escrito desde el escenario.

Reacciones del mundo
Las condolencias no se hicieron esperar. Elton John lo describió como “el antihéroe más humano del rock”; Tom Morello (Rage Against the Machine) lo llamó “un ícono inmortal” y Sharon Osbourne, su eterna compañera, publicó una foto junto a él con el texto:
“Gracias por cada locura. Gracias por ser el amor de mi vida. Volaste alto, Ozzy.”
El silencio después del rugido
Ozzy Osbourne transformó el miedo, la oscuridad y el caos en arte. Dio voz a lo marginal, al dolor y a la rebeldía con un estilo crudo e inconfundible. Se despidió desde su trono, literalmente, con la cabeza en alto y los ojos brillando bajo los reflectores.
Hoy se apaga una voz, pero queda el eco. El metal ya no será igual, y tal vez nunca lo fue sin él.
“I’m going off the rails on a crazy train…”
Y vaya que lo hizo.
