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El Gran Silencio: 34 años de resistencia sonora Power Saund Selection

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Norma Rangel 16 de julio 2026 Monterrey Nuevo León, México.


En una ciudad donde la música se respira entre concreto, calor de 40 grados, historia y cultura, El Gran Silencio vuelve a recordarnos por qué su sonido sigue siendo un manifiesto vivo. El pasado 15 de julio, en la Cineteca Alejandra Rangel Hinojosa —enclavada en el corazón de Parque Fundidora—, la banda regiomontana se reunió con los medios para celebrar 34 años de trayectoria y presentar Power Saund Selection, un EP que mira al presente, dialogando con su propia memoria.

Sin la presencia de Tony Hernández, pero con la esencia intacta, la agrupación ofreció una conversación que transitó entre la nostalgia, el humor y la reafirmación de su identidad. Cano, fiel a su estilo, resumió el espíritu del nuevo material con una frase que arrancó risas: un título en inglés “para que se oiga más machín”. Pero detrás de la broma hay una constante en la historia de la banda: la apropiación del lenguaje, el juego cultural y la ironía como sello.

Power Saund Selection no es un lanzamiento convencional. Grabado en una sola sesión en Victoria Records, y todos en bola, el EP captura algo cada vez más escaso en la industria actual: la energía cruda de una banda tocando junta, sin filtros ni artificios. Es, en esencia, un documento vivo: cinco canciones que laten desde el escenario hacia el estudio, muchas de ellas ya probadas frente a su público, ese que ha crecido, mutado y resistido junto a ellos.

El recorrido sonoro inicia con “Guacharaca Power Saund”, una reinvención de “Guacharaca Scratch” que se expande desde la memoria de Libres y Locos hacia una nueva dimensión escénica. Aquí, la banda no solo revisita su pasado: lo reinterpreta con la fuerza de quien entiende que la música también es archivo emocional.

La cumbia, ese lenguaje universal que El Gran Silencio también ha hecho suyo, aparece en “Cumbia Sound Selection”, donde convergen “Sound System Municipal” y “La Cumbia de los Gavilanes”, en un cruce que honra la herencia de Celso Piña sin perder el carácter híbrido del grupo. La anécdota —una idea lanzada por WhatsApp— surge cuando Cano le pregunta a su tecladista Rey si ambas canciones se podían mezclar; la respuesta fue inmediata: “claro que se puede”, revelando otra de sus constantes: la espontaneidad como motor creativo.

Pero el EP también es una cápsula del tiempo. “Lourinha Bombril”, de la banda brasileña Os Paralamas do Sucesso, fue grabada hace más de una década en la terraza de los papás de Cano y Tony. Conserva la esencia de un experimento sin pretensiones, una ocurrencia que querían realizar bajo el concepto “Desde la terraza”. Lo mismo ocurre con “Bala Perdida”, de Mano Negra, una reinterpretación que conecta con las raíces mestizas y contestatarias que siempre han atravesado su discurso.

El cierre, sin embargo, es quizá el gesto más revelador. “Sonido Silencioso”, una pieza olvidada desde 2002, resurge no como reliquia, sino como una declaración vigente. Redescubierta en un disco duro, la canción encuentra su lugar en un contexto donde —como ellos mismos se cuestionan— “hoy todo mundo toca cumbias”.

A más de tres décadas de su formación, El Gran Silencio busca reinventarse desde la continuidad. Su propuesta sigue siendo un cruce de géneros, identidades y discursos; una celebración que también cuestiona, que incomoda y que, entre la fiesta y la crítica, mantiene viva la conversación.

Porque si algo queda claro con Power Saund Selection, es que el silencio nunca ha sido una opción.

Más de El Gran Silencio en nuestro canal de YouTube. Gracias a MACO por la invitación a la RP.


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