RENTAL FAMILY
Desde su premisa, Rental Family juega en terreno delicado. Un drama con tintes de comedia ambientado en Tokio que, en manos equivocadas, podría haberse convertido en un ejercicio empalagoso o hasta forzado. Pero eso nunca ocurre. Gracias a la dirección sensible de HIKARI, a un guion melancólico y preciso coescrito junto a Stephen Blahut, y a un elenco actoral profundamente afinado encabezado por Brendan Fraser, Takehiro Hira, Mari Yamamoto y Akira Emoto, la película se convierte en una experiencia hermosa, contemplativa y emocionalmente honesta, con mensajes sutiles y giros que llegan sin estridencias.
No es fácil etiquetarla como “la mejor película del año”, pero sí como una de esas que se quedan contigo.
En Japón, el concepto de las familias de renta no es nuevo. Existe desde el siglo XVII, aunque resurgió con fuerza en los años ochenta, primero dentro del mundo corporativo y después como una industria más amplia, donde personas comunes contratan actores para interpretar roles familiares en situaciones específicas: bodas, funerales, encuentros incómodos o vacíos emocionales imposibles de llenar de otro modo. De ahí surge la chispa creativa de HIKARI para construir esta pequeña joya.
En Rental Family, Brendan Fraser interpreta a Philip, un actor estadounidense soltero y sin hijos que vive en Japón desde hace siete años como expatriado. Su vida es silenciosa, casi suspendida. Todo cambia cuando acepta un trabajo inusualmente bien pagado en una pequeña agencia de actores dedicados a “rentar” familias.
Al inicio, Philip duda. Las implicaciones éticas de fingir ser alguien más y engañar a otras personas lo confrontan. Pero poco a poco, el vínculo con sus compañeros y la experiencia misma del trabajo comienzan a transformarlo. Hay una historia central con una niña y su madre —visible incluso en el tráiler—, pero el arco más devastador y humano es el que Philip construye con un actor veterano, una vieja estrella del cine enfrentada al olvido. Los momentos entre ambos son íntimos, frágiles y profundamente conmovedores.
Lo que Rental Family hace con gran delicadeza es difuminar la frontera entre la representación y la realidad.
El elenco actoral, cándido y eficaz, acompaña este viaje emocional desde la desolación y la soledad hacia la posibilidad de un futuro más luminoso. HIKARI demuestra una sensibilidad notable para retratar ese Japón idílico que muchos imaginamos: calles tranquilas, miradas contenidas, emociones que se dicen sin palabras. Todo ello enmarca una comedia dramática de autoconocimiento que abraza el dolor sin miedo, pero también la esperanza.
🎬 Estreno a partir del 8 de enero en tu Cinépolis de confianza. Ideal para quienes creen que el cine todavía puede conectar y recordarnos que, a veces, incluso lo que empieza como una actuación puede convertirse en algo profundamente real.
