fbpx

Con amor, baile y bebida. Una velada bohemia con La Santa Cecilia.

0
InShot_20240311_071445654

Sábado 9 de Marzo 2024 Monterrey Nuevo León, México.

✍️Milton Rojas/ 📸Fotos Samantha Rocha

La Santa Cecilia, toma su nombre de la patrona de los músicos, del espíritu sensible y apasionado por el arte de las melodías y así como esto, nos entregan una velada bohemia, dando al público energía y talento que desbordaba, concibiendo una catarsis musical con canciones del inconsciente colectivo latinoamericano. 

Entre la música que hace La Santa Cecilia se encuentran géneros como la cumbia, el huapango, bossa nova, etc.; y haciendo honor a su herencia latina, tocan covers de canciones de antaño, que van desde rancheras a boleros, interpretándolas con arreglos frescos y ritmos que nos hace sentir como si fueran de la época contemporánea. 

El sábado 9 de marzo en el Foro Timas, debutaron en un concierto solo para ellos en Monterrey. La agrupación abrió con Debut y Despedida (de los Ángeles Negros), Amar y vivir, Nuestro Juramento, y El Andariego y se ganó los aplausos y los coreos del público, convirtiendo cada canción en una emoción por el romance, la cultura y la energía que todos esperaban de ellos y fue justamente eso lo que nos dieron.

Siendo oriundos de Los Ángeles, CA., ellos aprendieron tocando en las calles, con los músicos bohemios tradicionales y con este sentido de identidad interpretaron Ice el Hielo, una bossa nova que fue dedicada a todos los hermanos emigrantes que salen de sus lugares de origen para buscar nuevas y mejores oportunidades.

La noche transcurría sin contratiempos y el huapango y la cumbia fueron parte esencial de la noche, Yo vengo a ofrecer mi corazón, La morena, Estrellita, nos pusieron a bailar de lado a lado. En el clímax del sonar de La negra, hicieron una transición a la Cumbia sobre el Río, rindiendo tributo al Rebelde del acordeón, Celso Piña, impregnando al público con su buena vibra y dejándonos ver una vez más el amor que tienen por la música latina.

Con una copa en la mano (un vaso de fiesta) al escuchar Cuatro Copas y Un mundo raro, de José Alfredo Jiménez; La Copa Rota de José Feliciano; Leña de Pirul, de Tomás Méndez y Me estoy volviendo Loca (composición original); todos cantaron a todo pulmón y con puro dolor, aunque no lo sintieran. Y es que era inevitable no cantar las rancheras y levantar la copa al sonar de la guitarra, el bajo y la voz espectacular de la Marisoul. 

Pepe Carlos en el acordeón y los requintos románticos, Álex Bendaña en el bajo, Miguel Ramírez en las percusiones, y Marisol Hernández con su voz de oro y los músicos acompañantes; nos querían ver felices y lo lograron, enamorándonos desde los oídos hasta nuestros corazones. A tono de broma amenazaron con volver y esperamos cumplan esa promesa. 

Deja una respuesta