Streams vs live: ¿qué número tiene más peso?

Streams vs live: ¿qué número tiene más peso?

Por: Yorch S. Aural

En la sala 2 del Conjunto Santander de Artes Escénicas, Jorge Juárez, CEO de Westwood; Alfredo Delgadillo, Director General de Universal Music México y René Contreras, de Goldenvoice se reunieron para platicar sobre la ambivalencia y aparente oposición que existe entre los streams y el live, es decir: entre el negocio de la música grabada y el de los espectáculos en vivo. 

El moderador, Alejandro Grageda, de Spotify, arrancó la charla con dos preguntas clave: ¿Están ligados los streams a la venta de boletos? y ¿Cómo se pueden leer estos datos y qué otras fuentes de información existen para poder capitalizar el buen desempeño en la venta de boletos y las experiencias en vivo?

Al tomar la palabra, Jorge Juárez señaló que, desde el ángulo del promotor, se han dado cuenta de que no necesariamente el hecho de contar con una buena cantidad de streams quiere decir que el artista puede vender muchos boletos. Aquellos artistas que logran vender muchos boletos y tener un nivel de streams alto, son los que han logrado que el público cree una conexión con la marca, tienen un interés real con el artista.

Alfredo Delgadillo explicó que “estamos ante un panorama bastante complejo en el desarrollo de artistas, ya que hay muchísima oferta en las plataformas de streaming. Y no necesariamente los artistas que tienen un buen consumo tienen un buen en vivo y viceversa”, apuntó. Este es un reto desde el lado del management y/o disqueras para ir encontrando el equilibrio, caso por caso. 

Además, la velocidad con la que se nutre el en vivo desde el streaming, y viceversa, es sumamente alta: por eso hemos visto casos como Morat, quien explotó con un show en vivo y las recomendaciones boca a boca, logrando elevar sus streams. O el caso de Ed Maverick, quien gracias a la viralidad de sus streams consiguió dos sold outs en el Lunario en tiempo récord.

Jorge Juárez hizo notar la diferencia al diferenciar una moda de una marca. “Hay artistas que se vuelven una moda y la gente ve la experiencia y no quiere regresar.” Un claro ejemplo de cómo romper esta barrera entre los dos mundos es el caso de Bad Bunny, quien, de la mano de su manager, logró hacer una gran planeación de conciertos en lugares no tan grandes y con precios muy accesibles para el público de ese momento. Dentro de su estrategia para aumentar los streams hizo 30 colaboraciones en un año, logrando sacar una canción casi cada semana y armando de un contenido espectacular su catálogo musical. 

Alejandro Grageda, al ser cuestionado por Jorge Juárez sobre la importancia de los escuchas mensuales contra la cantidad de seguidores, respondió que el escenario ideal los números deberían ser muy parecidos, ya que los seguidores tienen una mejor comunicación de los lanzamientos, mediante mensajes de la plataforma y correos, traduciéndose en número de escuchas por una distribución más eficiente en los algoritmos.

A manera de conclusión, Jorge Juarez comentó que prevé un crecimiento exponencial en el streaming y muchas oportunidades para los artistas, mientras que en los shows ve una curva de rendimientos decrecientes después de la euforia post pandémica.

Por su parte, Alfredo Delgadillo vislumbra un escenario muy positivo para el streaming con un reacomodo o readaptación en el consumo. Concuerda con Juárez en su proyección negativa de los conciertos, pero confía en que la industria logre desarrollar nuevos artistas que eviten la caída de los números. Finalmente, René Contreras apuesta por los artistas y escenas locales debido a la identificación que como humanos necesitamos per se, logrando formar una estructura orgánica sana.

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