ARCHIVOS CLANDESTINOS “Más de 20 años contaminando la radio” Parte Final

Por Ivan Moreno. 16 de septiembre 2020, Monterrey N.L.- Cuando empecé a escribir la columna para contar la historia de Distorsión nunca me imaginé que se escribiría 3 partes, pero la verdad es que son tantas cosas que sucedieron por muchos años que sería difícil resumirlo en unas cuantas palabras, además injusto porque definitivamente marcó todo un hito en la ciudad y en la región. Como ya todos saben por más de 15 años este programa estuvo soportado por dos personajes: José Luis Montañez fundador técnicamente del espacio y Gerardo Wario quien se incorporó en 1996 y permaneció hasta el final.

Pues bien, creí muy justo recopilar la opinión e impresiones de este último, ya que la mayoría de las historias plasmadas en las entregas anteriores son solo de Montañez, en esta columna citaré, incluso textualmente, los aportes de Wario.

Efectivamente como ya se había dicho ambos se conocieron en una tocada de Coprofagia en el kiosko de la Plaza Zaragoza, la primera coincidencia fue que uno escuchaba el programa y el otro leía sus notas en “El Norte”. Gerardo Wario llegó al periódico en 1993 tras ver una convocatoria que buscaba colaboradores para una sección juvenil, a pesar de que nunca había escrito nada (salvo tareas escolares, por cierto, Gerardo Wario es Licenciado en Derecho de la UANL), tomó la iniciativa de ir a una entrevista para proponer escribir de rock, específicamente metal y para sorpresa el director de la publicación era Xardiel Padilla, a quien él leía y consideraba un referente. Así se inició en el periodismo. En la sección ¿Qué onda? que cubría eventos estudiantiles en la UANL y algunas tocadas locales de rock. Dentro del metal, realizó entrevistas con Toxodeth, Mortuary, Coprofagia, además de algunas reseñas o pequeñas notas de otros grupos, algo que provocó una gran satisfacción, porque en ese tiempo El Norte era el periódico más leído de la ciudad y siempre ha tenido un perfil conservador. 

Entonces al encontrarse con Montañez fue una coincidencia especial, porque fue: «yo te escucho» – «yo te leo». Una anécdota interesante es que para invitarlo al programa consiguió el teléfono en la “sección amarilla” porque en ese entonces su papá era el único Wario del directorio, recordemos que la primera invitación fue rechazada, pero años más adelante se pudo concretar e iniciar un proyecto histórico en la radio regiomontana.

Gerardo lo describe así “La química en esa primera charla (que se tornó discusión) fue inmediata. Somos personas muy diferentes, y eso ayudó en el programa, porque no siempre compartíamos puntos de vista. Creo que fue una de las claves de estar tanto tiempo juntos, además, es que los dos somos bajo perfil (tenemos los egos muy domesticados) e incluso ninguno de los dos cumplimos con el perfil «metalero» en su apariencia personal. Yo no hubiera aguantado mucho con alguien engreído o soberbio y creo que él tampoco y tenemos un humor similar. Uno de los mejores cumplidos que recibí (o recibimos porque José Luis está de acuerdo) es que algunos radioescuchas señalaban que les gustaba el programa porque parecían dos tipos hablando de música frente a una grabadora, informalmente, sin otra pretensión que difundir y dar sus puntos de vista.” 

Algo que compartió que le da mucho sentido a lo que Distorsión significa para mí y para una generación es que fueron muy afortunados de estar en D99 porque siempre ha sido la estación juvenil o de vanguardia en FM en la ciudad. Quizá en otro medio no hubiesen tenido ese mismo impacto lo cual demuestra también humildad recalcando que fueron horas vida regaladas al proyecto por el cual nunca hubo remuneración económica. Gerardo acota en lo del bajo perfil “recuerdo que Adrián Peña alguna vez en una junta, refiriéndose a otros conductores que andaban algo engreídos, dijo que la estrella era la estación: D99, nadie más. Y eso lo tuvimos claro nosotros. Lo digo sin falsa modestia, sabíamos que el programa se escuchaba porque estábamos en D99, la estación más importante en FM con una gran calidad de señal, en un horario especial, que se volvió tradicional para el metal en Monterrey. Algo aportamos en el estilo, en el formato y «personalidad» del programa, pero pudo ser alguien más y nos tocó a nosotros. Fuimos muy afortunados”. 

Otra situación que aportó a favor de la longevidad del programa es que tuvieron una buena etapa en cuanto a conciertos en la ciudad. Con la inauguración del primer centro de espectáculos en Monterrey para conciertos masivos por parte de OCESA (el auditorio tipo anfiteatro construido en el Parque Fundidora) que a partir de 1994 con Scorpions empezó a meter en cartelera a grupos de metal: Iron Maiden, Judas Priest, Ozzy Osbourne, Megadeth, Motley Crue, Deep Purple, Pantera, Anthrax entre muchas más que permitían a Distorsión como programa especializado ser la fuente confiable de la información que se generaba en la ciudad.

Además, que a nivel local también empezó a generarse actividad más en formato “subterráneo” con artistas internacionales y promotores locales entusiastas como “Tyson” que trajeron a bandas como Samael o Rotting Christ, luego “Chucky” que empezó a jalar a la ciudad los conciertos que hacía Dilemma en Ciudad de México y que realizó una serie de eventos muy buenos: Sepultura, Dimmu Borgir, The Gathering, Hyprocrisy, Cradle of Filth y Tristania, entre otros. Luego vendría la etapa de “Dark Vission” y se volvió más constante y tuvo un punto muy fuerte la actividad del metal en la ciudad. Monterrey ya era parada casi obligatoria para bandas de mediano cartel y también los grandes nos visitaban. Tener un programa en esa época fue un ganar-ganar para todos. Los eventos se anunciaban y difundían con los grupos que venían y se hacían dinámicas para regalar boletos y convivencias con los artistas. En este sentido Wario recuerda una en particular: “Una de las más especiales para mí (creo que para José Luis también) es que terminamos en el escenario con Iron Maiden cantando «Heaven Can Wait», él en la primera visita, yo en la segunda, en el Auditorio Coca Cola. Y en ambas, sin buscarlo ni contabilizarnos entre los ganadores: los promotores de OCESA en las dos ocasiones nos dijeron: ¿Quieres?, pues órale»

Una pieza importante del programa, vital durante aproximadamente 10 años, fue Eduardo Kauffman. A Kauffman lo conoció Wario en un viaje a la Ciudad de México para ver a Slayer en 1994. Posteriormente coincidieron de nueva cuenta en una viaje para ver a Slayer en esta ocasión en un festival, en Mercedes, Texas en el año 2000, Lalo es un verdadero experto en los géneros más extremos, y tenía una extensa colección, por lo que fue un aporte significativo para el programa, además que es una gran persona que encajó de inmediato en el perfil de Distorsión, aunque por cuestiones de trabajo tenía ausencias prolongadas fuera de la ciudad conformó, lo que a palabras de Montañez, fue el equipo más constante y de mayor aporte junto con Fidel Álvarez operador de controles.

Una de las situaciones más tristes de Distorsión fue la forma en que salió del aire, hay varias vertientes en cuanto a las razones, ninguna de ella atribuible a los conductores, una es que la empresa estaba ahora a cargo del nieto del fundador y que como pasa con cierta frecuencia creen poder cambiar y mejorar lo que tarda años en perfeccionar, aparentemente no creía que un programa que transmitía “esa música” merecía seguir y estar en Multimedios, Montañez agrega que justo la salida del aire sucede posterior al lamentable suceso del ataque al “Casino Royal” y la empresa deseaba eliminar cualquier situación alejada de las “buenas costumbres”.

Lo que sí es cierto es que no mereció salir del aire sin una despedida, por esos días el director de la estación tampoco tuvo los suficientes arrestos para defender 17 años de historia y los dejó a su suerte, historia que concluyó el 30 de agosto de 2011.

Ese mismo año, algunos meses después de la salida del aire en D99, consiguieron un espacio en Radio Universidad. Wario lo recuerda así: “Inicialmente disfrutamos el regreso, pero hubo algunas cosas que paulatinamente nos desanimaron: la principal el alcance de la estación, no se escuchaba en toda el área metropolitana. Además, por cuestiones de registro de nombre, no podíamos denominar «Distorsión» al programa (aunque tácitamente la gente lo consideraba así). De cualquier manera, nos sentimos agradecidos por la libertad que tuvimos (aunque teníamos, por ser radio universitaria, que cuidar un poco el lenguaje de lo que transmitíamos)”.

Fragor que fue el nombre para esta nueva versión permaneció hasta octubre de 2014, cuando una inundación tras una lluvia intensa en la ciudad afectó las instalaciones de la estación que suspendió sus transmisiones en directo, incluso cuando se rehabilitó el espacio ya no intentaron recuperar el programa ni hubo intentos de la dirección en buscarlos.  Fue un final abrupto, no lo imaginaban así, pero que de alguna manera reflejó ese lado informal del programa que en su tiempo le dio un sello especial. 

Actualmente Gerardo Wario colabora para Multimedios Deportes de manera administrativa además de sus participación como analista deportivo y un dato muy interesante, cortesía de José Luis Montañez, Gerardo junto con Arturo “Moroco” Palacios e Ivan “La Mole” Fematt actuales locutores en D99 serían herencia para la estación de la época de Adrián Peña, si sumamos los años de Wario en Distorsión y en su colaboración deportiva es el locutor de D99 mas longevo actualmente y muchos de estos años de aporte son cortesía de Distorsión.

Ya decía en la entrega anterior de como han cambiado los formatos de consumo de la radio actualmente, la época de Distorsión era de una radio que educaba musicalmente, hoy día te educas solo y los programas de contenido que quieren emular la radio tradicional se convirtieron en los famosos “podcasts”, que no les extrañe que pronto estemos comentando la incorporación de Distorsión en este formato.

Esperemos la historia de esta dupla siga y me permita en un futuro escribir mas de 5,600 palabras dedicadas a ellos, a ese programa histórico que marcó todo una época en esta ciudad, larga vida a Distorsión.

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