Lich King y Cemican: ¡el metal debe de ser divertido!

 

Por: Fernando Santana. 23 de noviembre de 2019. Monterrey, Nuevo León.

Como parte del “Rumbo al México Metal Fest” que es una serie de conciertos para ir calentando motores para el magno evento ahora fue el turno de Cemican y Lich King, en esta ocasión en el Musicantro, en el Barrio Antiguo de la ciudad de Monterrey.

Desde antes de las nueve de la noche los metalheads comenzaron a ingresar al recinto y a las 9:20 inició la banda regia Toxic Thrill que nos bombardeó con un ataque inmisericorde de thrash. Que manera de iniciar las actividades: con metal de primer nivel, mucha actitud, de ese que te mueve a hacer headbanging, slam e ir por una cerveza.

Treinta y cinco minutos tocó Toxic Thrill y veinte minutos después comenzó The Architect of Nightmares, banda también regia que toca Melodic Death Thrash Metal muy técnico también de primer nivel y el público respondió muy bien a su enérgica actuación que duró cuarenta minutos.

Era el turno de Cemican, banda de Guadalajara que muchos tenían curiosidad de ver. Ellos pueden ser catalogados como folk metal y recurren y se nutren de la mitología azteca tanto en su música, incorporando instrumentos prehispánicos y letras en náhuatl como en su imagen y puesta en escena. Sin duda resulta interesante presenciar una de sus presentaciones por lo vistosas que son y por su propuesta que fue disfrutada por muchos y que incluyó temas como “Guerreros de Cemican”, “La que Baja de las Estrellas”, “Cuando los Muertos Suspiran (Mihcailhuitl)” y “Soy Azteca”.

Más temprano al recorrer el recinto hice una parada en el puesto de mercancía de Lich King y tenían entre otras cosas calcamonías y portadores para latas de cerveza con la leyenda “Metal’s supposed to be fun” (“Se supone que el metal debe ser divertido”). Lo que me hizo pensar que si ese es su mantra su presentación sin duda no decepcionaría. Y no lo hizo: por el contrario, cuando los de Massachusetts se apoderaron del escenario, quince minutos después de la media noche, se plantaron con gran poder y autoridad y nos regalaron una presentación llena de energía y júbilo desde el primer tema “Lich King VI: The Omniclasm” y el respetable inmediatamente respondió con mosh y headbanging. Después continuaron con “Lich King V: Stalemate” y “Wage Slave” y fue evidente que Lich King son felices simplemente tocando sus instrumentos, esos  riffs y ritmos asesinos y que son fans de la música que tocan, que la viven con pasión y eso resulta muy contagioso para su público y se crea una fusión mágica en la que la línea entre artista y público desaparece y todos los presentes somos sólo metaleros disfrutando de la música que amamos en unidad. Y con empujones y slam, no olvidemos que esta música que amamos es thrash fuckin´ metal. 

Su set incluyó también “Our Time to Riot” y “Crossover Songs are too Damn Short” entre varias otras para completar casi una hora y media y cerrar con broche de oro con la más solicitada por el público “Combat Mosh” finalizando así una noche muy buena y violentamente divertida.

Mientras los gigantes del género se acercan al retiro podemos respirar tranquilos porque bandas como Lich King cuentan con el nivel, la dignidad y la locura para continuar con su legado.

¡Pinche Metal! 

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