“EPICA: DISEÑANDO UNIVERSOS. Y WALLS OF DEATH”

 

Fotos por Filiberto Bautista

Por Fernando Santana. 22 de octubre de 2019, Monterrey, Nuevo León.

Una gran asistencia registró el concierto de Epica en el Escena este lunes 21. Los maestros neerlandeses del metal sinfónico decidieron iniciar su gira aquí en La Ciudad de las Montañas y, puntualmente a las nueve y sin ningún grupo abridor, comenzó a sonar su intro “Samadhi (Prelude)” para inmediatamente dar paso a “Resign to Surrender (A New Age Dawns – Part IV)”, y el lugar explotó de la emoción: desde el inicio se sintió un ambiente de unidad entre la banda y su público. 

Después siguieron “Unleashed”, “Martyr of the Free World”, que sin duda es de las favoritas de los epicans (nombre con el que los fans de la banda de identifican a si mismos), y “Our Destiny”, hasta aquí todas canciones de su álbum “Design Your Universe” lo cual no es coincidencia ya que el motivo de la gira es el décimo aniversario de dicho álbum que fue el que los llevó a las ligas mayores, además de ser el primero que contó con la batería de Arien Van Weesenbeek y la guitarra líder y apasionada de Isaac Dalahaye, miembros que desde entonces completan la alineación de la banda. 

Más de la mitad de las canciones fueron del álbum celebrado y fue hasta la sexta canción, “Kingdom of Heaven”, que exploraron más de su discografía.

A estas alturas Epica ya está consolidada como una de las bandas grandes del metal y eso se puede apreciar en su producción en el escenario: su diseño de luces es un arte, los colores danzan en coordinación con la música y enfatizan el sonido y la experiencia en general.

Llevábamos ya una hora y diez minutos de concierto apreciando el metal poderoso y los paisajes orquestales monumentales de Epica, la química entre ellos y con la audiencia, la bella voz y presencia de Simone Simons  contrastada con los gritos death metal del guitarrista y fundador Mark Jansen, cuando dijeron “esta siguiente canción es la que más han cantado con nosotros” y empezaron con “Cry for the Moon”, un clásico moderno en el que la gente no defraudó y coreó con todo. 

A la hora y media de concierto el grupo se despidió e hizo una pequeña pausa, pero la gente sabía que no podía ser aún el final y coreaba el nombre de la banda, segundos después el sonido del teclado se unió a la gente entonando lo mismo además de un “oe-oe-oe-oeee” mismo que la gente correspondió y así Epica regresó para tocar tres cortes más: “Sancta Terra”, “Beyond The Matrix” y “Consign to Oblivion” y, que manera de cerrar un concierto: con Simone regresando al escenario con una bandera mexicana gigante y la banda dándolo todo y no sólo pidiendo sino exigiéndole a la gente que brincaran junto con ellos y que hicieran moshpit y hasta una wall of death, deseos que fueron complacidos con gusto por un público en éxtasis.

Como relojito exactamente a las once el concierto terminó. Hora perfecta para movilizarse en la ciudad, sobre todo en lunes, y que mejor que después de haber estado de fiesta con Epica que, como dijo el guitarrista Isaac “¡ustedes los mexicanos fiestean aunque sea lunes!”.

Y tiene razón.

¡Pinche metal!

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