Atrapados. Una historia verdadera. De asfixia y otras emociones

Por Vicente Guerrero

Monterrey, Nuevo León, 13 de septiembre de 2019.- “Atrapados. Una historia verdadera” puede catalogarse como aquella película en la que el espectador no sale “ileso”.

Pocas cintas basadas en hechos reales lo logran, a menos que el director se arriesgue a hacerlo con escenas contundentes.

El espectáculo de Thomas Vinterberg sobre la pantalla abunda en detalles sobre los acontecimientos trágicos que llevaron al hundimiento del submarino Kursk a ser visto como la peor de las catástrofes en la que perdieron la vida toda su tripulación.

Nada como sentarse a apreciar la manera en la que lucha un grupo de personas, en este caso marineros rusos, por sobrevivir bajo el agua. Las condiciones adversas y el combate entre la vida y la muerte es una labor titánica al pasarla a la pantalla grande.

La experiencia fílmica de Vinterberg apela a los miedos de los espectadores y los convoca a llevar las emociones al máximo.

Sin vender mucha trama, hay escenas que son dignas de ser recordadas siempre en la historia de la filmografía mundial por la técnica con la que fueron elaboradas; se nota todo el ímpetu del director por lograr un resultado único con la cinta.

“Kursk” (2018) entra en una categoría muy difícil de nombrar, pues contiene elementos que la hace entrar en lo épico y al mismo tiempo se posiciona como una cinta que raya en lo meramente documental.

Colin Firth, laureado actor británico, encabeza el elenco en el que también destaca el belga Mathias Schoenaerts y Léa Seydoux, en un rol que bien le podría valer alguna presea, pues ofrece con maestría el rol de una de las mujeres que busca respuestas para preguntas básicas sobre el paradero de su ser querido.

Ojalá y quede más tiempo en cartelera, porque vale la pena atreverse a sumergirse en un universo difícil de explorar.

 

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